Por Adrianie Mendez
GENEROCIDIO: el hecho de matar a miembros de un género [en este caso, mujeres] sistemáticamente. (Enciclopedia en línea Wikipedia, 2010)
La civilización humana, considerada la más inteligente especie en el universo, ha evolucionado en varios sentidos, tanto tecnológicamente como en su forma de convivir en sociedad. Se ha dicho que ha trascendido; pasó de ser una civilización bárbara, como en tiempos antiguos, a coexistir civilizadamente. Entonces, ¿cómo es posible que en pleno siglo XXI ocurran monstruosidades como el “generocidio”?
Muchos del mundo occidental hasta creen que la discriminación de la mujer es algo del pasado y que ha sido remplazado por el feminismo. Sin embargo, en países como China y la India, la vida de una mujer sigue siendo invaluable y el “generocidio” un tema cotidiano. Tan normal que, una escritora china (Xinran Xue) ha descrito en su libro “Stories of Loss and Love” que en China, si nace un bebé y resulta ser niña automáticamente es ahogada en un balde de agua fría y aunque esté presente la policía, el acto no es visto como crimen sino como algo aceptable debido a las tradiciones culturales.
Es espantoso pensar que la tecnología, algo que ha aportado tantos beneficios a la civilización, ha demostrado ser colaboradora de este crimen; el ultrasonido, un ejemplo claro de esto, condena al feto femenino a la muerte segura: aborto. Incluso la ley en China, la cual sólo permite un hijo por familia, ha causado que las parejas pobres recurran a estos medios; esto sucede por tradiciones culturales, no quieren arriesgarse a que el único hijo que puedan concebir sea niña. Asimismo, en la India, tener una niña significa el deber de contribuir con un dowry en el momento de matrimonio. Esto, para familias pobres, representa una vida ligada a demasiados esfuerzos o algo imposible y una hija soltera, de igual forma, es vista como una “abominación” en sociedad.
Es evidente que la tecnología, pobreza y creencias antiguas son las causas de este acto primitivo. Se podría decir que actuar de esta manera es sinónimo de regresión. No es desigual a las atrocidades de Hitler o a las masacres durante el conflicto armado en Guatemala. Es concebible creer que el humano es capaz de matar a una mujer; cabe en la razón que violen a una mujer por motivos de discriminación o que una mujer aborte – estos actos se han transformado en algo normal en nuestra sociedad, aunque no debe ser así. Sin embargo, el “generocidio” va más allá de cualquier crueldad que un hombre puede reflejar hacia un ser indefenso.
La moral de una mamá o familia, que obliga a una mujer a llevar esto a cabo, se puede poner en cuestión y ser criticado sin límites. Es fácil concluir que éstas personas no tienen corazón, que deben irse al infierno, que son una basura y no merecen estar vivos también. De igual manera, talvez no sería justo llegar a esas conclusiones sin considerar los motivos y circunstancias que impulsan a comportarse de ésta manera. Del mismo modo, sería injusto traer a una niña a este mundo, estando conciente que vivirá en la miseria de la pobreza y que, al no casarse por falta de un dowry, será despreciada. Además, ellas sólo son víctimas de las tradiciones de una cultura y, a causa de la pobreza, su ignorancia es comprensible. Es indudable expresar que éstas mujeres han hecho algo que, en sí, es un acto inhumano; unos podrán decir que ellas son valientes al tomar ésta decisión tan difícil para el bienestar de su hijo, más un religioso diría que es un acto digno del infierno y que es un acto puramente egoísta.
¿Basándonos en nuestros propios valores, cómo juzgamos a las mujeres que deciden matar a una criatura inocente de esta manera? ¿Qué piensas tú?
Cita: The worldwide war on baby girls. (March 6-12, 2010). The Economist, sección “International”, 77. New York.