viernes, 26 de marzo de 2010

¡¡¡Semana Santa!!!


Nos preparamos para el deseado descanso que nos da “Semana Santa”, o “Semana Mayor”, durante el cual unos lo utilizan para descansar, otros para meditar, otros para parrandear, en fin cada quien encuentra o realiza la actividad que más desee o en la que sus padres o amigos influyan. Para nosotros ¿Qué es la Semana Santa? Creo que sin importar nuestras creencias religiosas, o preferencias vacacionales, en nuestra cultura como buenos chapines, hacemos colas de horas camino al puerto, pasamos a hiper o super 24 comprando suficientes fuentes de hidratación y sin importar nuestro destino es de las cosas que muchos coincidimos hacer (y dejamos en segundo plano la comida).

Otros probablemente metidos en aglomeraciones de personas esperan el paso de una procesión, incluso algunos madrugan y se desvelan elaborando las famosas y coloridas alfombras distintivas de la religión católica. Por otro lado así como unos en lugar de recobrar fuerzas para el regreso de nuestras actividades del día a día, ortos aprovechan para meditar, descansar, estar en casa, en familia o solos cambiando totalmente de rutina. No importa cuál sea nuestra actividad, religión, preferencia vacacional, compañía, propósito, intención, presupuesto, etc. Debemos tener muy presente y recordar el motivo y razón de estas celebraciones, los invito a tener un tiempo de reflexión y recordar que hubo una persona la cual murió por el perdón de nuestros pecados, y creo que merece nuestra meditación en agradecimiento a tan gentil hecho.

También les recuerdo que según “dicen” las “estadísticas” de las cuales salieron un par de comentarios el viernes en la clase de comunicación en la sección A, durante esta semana también el 80% de las mujeres regresan embarazadas, así que les recomiendo abstinencia o la debidas precauciones (jajaja), les deseo una feliz semana, que se la pasen muy bien sin importar cuál sea su actividad o compañía, y siempre procuren tener las precauciones debidas, para así dentro de una semana estar todos completos y regresar con TODO a echarle ganas a lo que queda del semestre.

Por Franz.

viernes, 19 de marzo de 2010

El "generocidio"

Por Adrianie Mendez

GENEROCIDIO: el hecho de matar a miembros de un género [en este caso, mujeres] sistemáticamente. (Enciclopedia en línea Wikipedia, 2010)

La civilización humana, considerada la más inteligente especie en el universo, ha evolucionado en varios sentidos, tanto tecnológicamente como en su forma de convivir en sociedad. Se ha dicho que ha trascendido; pasó de ser una civilización bárbara, como en tiempos antiguos, a coexistir civilizadamente. Entonces, ¿cómo es posible que en pleno siglo XXI ocurran monstruosidades como el “generocidio”?

Muchos del mundo occidental hasta creen que la discriminación de la mujer es algo del pasado y que ha sido remplazado por el feminismo. Sin embargo, en países como China y la India, la vida de una mujer sigue siendo invaluable y el “generocidio” un tema cotidiano. Tan normal que, una escritora china (Xinran Xue) ha descrito en su libro “Stories of Loss and Love” que en China, si nace un bebé y resulta ser niña automáticamente es ahogada en un balde de agua fría y aunque esté presente la policía, el acto no es visto como crimen sino como algo aceptable debido a las tradiciones culturales.

Es espantoso pensar que la tecnología, algo que ha aportado tantos beneficios a la civilización, ha demostrado ser colaboradora de este crimen; el ultrasonido, un ejemplo claro de esto, condena al feto femenino a la muerte segura: aborto. Incluso la ley en China, la cual sólo permite un hijo por familia, ha causado que las parejas pobres recurran a estos medios; esto sucede por tradiciones culturales, no quieren arriesgarse a que el único hijo que puedan concebir sea niña. Asimismo, en la India, tener una niña significa el deber de contribuir con un dowry en el momento de matrimonio. Esto, para familias pobres, representa una vida ligada a demasiados esfuerzos o algo imposible y una hija soltera, de igual forma, es vista como una “abominación” en sociedad.

Es evidente que la tecnología, pobreza y creencias antiguas son las causas de este acto primitivo. Se podría decir que actuar de esta manera es sinónimo de regresión. No es desigual a las atrocidades de Hitler o a las masacres durante el conflicto armado en Guatemala. Es concebible creer que el humano es capaz de matar a una mujer; cabe en la razón que violen a una mujer por motivos de discriminación o que una mujer aborte – estos actos se han transformado en algo normal en nuestra sociedad, aunque no debe ser así. Sin embargo, el “generocidio” va más allá de cualquier crueldad que un hombre puede reflejar hacia un ser indefenso.

La moral de una mamá o familia, que obliga a una mujer a llevar esto a cabo, se puede poner en cuestión y ser criticado sin límites. Es fácil concluir que éstas personas no tienen corazón, que deben irse al infierno, que son una basura y no merecen estar vivos también. De igual manera, talvez no sería justo llegar a esas conclusiones sin considerar los motivos y circunstancias que impulsan a comportarse de ésta manera. Del mismo modo, sería injusto traer a una niña a este mundo, estando conciente que vivirá en la miseria de la pobreza y que, al no casarse por falta de un dowry, será despreciada. Además, ellas sólo son víctimas de las tradiciones de una cultura y, a causa de la pobreza, su ignorancia es comprensible. Es indudable expresar que éstas mujeres han hecho algo que, en sí, es un acto inhumano; unos podrán decir que ellas son valientes al tomar ésta decisión tan difícil para el bienestar de su hijo, más un religioso diría que es un acto digno del infierno y que es un acto puramente egoísta.

¿Basándonos en nuestros propios valores, cómo juzgamos a las mujeres que deciden matar a una criatura inocente de esta manera? ¿Qué piensas tú?

Cita: The worldwide war on baby girls. (March 6-12, 2010). The Economist, sección “International”, 77. New York.


viernes, 12 de marzo de 2010

Continuación...


Juan se detuvo a pensar, por un lado, estaba su mamá, enferma en el hospital, necesitada de medicinas, cuidados, tratamientos y muchas cosas más. Y por el otro, estaba la confianza que le tenían sus patrones. Dentro de él se estaban generando infinidad de ideas al respecto. Finalmente, decidió que su mamá era lo más importante, y sus patrones de cualquier forma podían comprar otro monopatín.

Así, se dispuso a tomarlo, cuando nadie lo estaba observando, se lo llevó al guardián, quien le pagó Q50.00; no fue mucho pero era una ayuda. En ese momento, Juan se dirigió de inmediato al hospital, cuando llegó se sorprendió al ver a sus patrones en la habitación. Desconcertado con la situación Juan les preguntó: ¿cuál era el motivo de su visita?. A lo que ellos sonrientes respondieron: “Tú has sido un excelente trabajador para nosotros y hoy nos enteramos de la situación que estás viviendo; así que hemos decidido ayudarte económicamente, cubriremos los gastos hospitalarios de tu mamá”. Juan estaba completamente feliz por la noticia, pero el remordimiento de sus actos recorrían su ser. Entonces antes de aceptar la ayuda, Juan confesó sus acciones y pidió disculpas. Se sentía muy mal, pero sus patrones fueron comprensibles y le dijeron que entendían que su situación lo impulsó a actuar de esa manera, le pidierón que no lo volviera a hacer y sin darle mucha importancia al incidente, ayudaron a Juan.

Fin

Ahora dinos tú qué es lo que piensas, ¿crees que el fin justifica los medios? ¿Siempre, a veces o nunca?


Por Zayda Serech


jueves, 4 de marzo de 2010

El fin justifica los medios


Juan cursaba segundo básico en la escuela de Mixco y siempre había sido el mejor de su clase, destacaba tanto en los deportes como académicamente. Su madre, Roxana, quien tenía dos años de ser viuda, estaba severamente enferma. Por esta razón no podía seguir trabajando como secretaria y debía mantenerse en reposo. Como el hombre de la casa, Juan sintió la responsabilidad de sacar adelante su hogar y darle el cuidado necesario a su mamá. Entonces decidió hacer algo al respecto y empezó a trabajar como jardinero todas las tardes.
Su tío, con el fin de ayudarlo a iniciar, lo recomendó en una casa en la cual el había trabajado como guardián hace cinco años. Juan inició entusiasmado; quería hacer las cosas bien para poder ganar dinero suficiente y así poder comprar los medicamentos que su mamá necesitaba.
Al mes, los dueños de la casa lo recomendaron con sus vecinos ya que, como conocían su situación, querían ayudarle, sin mencionar que su trabajo era excelente. Con el paso del tiempo, los vecinos le llegaron a tener tanta confianza que él podía trabajar sin supervisión alguna.
De repente, la salud de su mamá empeoró y debía ser internada en un hospital. Esto implicaba un gasto mayor para Juan, lo que causó que sintiera más presión en conseguir más dinero y rápidamente.
Una tarde, estando el solo cortando el césped, escuchó que el guardián lo había llamado. Cuando se acercó, éste le dijo que entraba a la casa y tomara el viejo monopatín de uno de los niños y que él se lo pagaría si lo hacía.
Juan, aunque no se sentía cómodo de hacerlo, necesitaba el dinero. Entonces se detuvo a pensar.

Continuará...

Ponte en sus zapatos, ¿qué harías?

Zayda Serech y Luisa Castillo :)